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12 noviembre 2025Grabación en el CAR de Madrid para la RFETM: así viví un día producción de vídeo, luz y deporte de alto rendimiento

Entrar al CAR de Madrid con el coche cargado de equipo, cámaras, objetivos, flashes, luces, ¡de todooooo!, y esto siempre me activa el “modo producción”. En esta ocasión la Real Federación Española de Tenis de Mesa, a través de la Comisión Mujer y Tenis de Mesa que lidera Jara Álvarez, me pidió crear dos vídeos formativos de tenis de mesa y un tercer vídeo social pensado para redes.
La meta era clara: motivar a niñas y niños de 6 a 12 años en los colegios y acercarlos a nuestro deporte con un contenido útil, cercano y visualmente cuidado. Para mí, como filmmaker deportivo, era el tipo de proyecto que une lo que más disfruto: narrativa, técnica e impacto real.
Antes de poner una cámara sobre el trípode, me senté con Paula Moro (CEO de Estudio Paréntesis) a transformar el briefing en un guion fluido. En apenas unos días pasamos de una idea inicial a una producción audiovisual deportiva más ambiciosa: de un vídeo a tres piezas con estructura clara y lenguaje sencillo. Yo escribí la escaleta y el guion por bloques (explicación corta, demostración y repetición desde otro ángulo) y Jara nos dio feedback para afinar el enfoque técnico. Con ese material, llegué al CAR con el plan de rodaje listo y una premisa estética: fondo negro, tonos de piel naturales y gesto protagonista para que el aprendizaje fuese directo.

El montaje empezó a mediodía, sobre las 12:00 horas. Construí un esquema de iluminación indoor con tres puntos de luz sobre la mesa JOOLA de la RFETM y fijé un balance de blancos en 5900K. Buscaba un look limpio, contrastado lo justo, que funcionara igual de bien en los vídeos formativos como en el contenido social vertical. El sonido lo cerramos con lavaliers de Rode bien colocados; grabar un audio sólido es medio camino hecho en postproducción. A nivel de cámara trabajé con dos Sony A1 y una A6700, lentes 70-200, 24-70 y 85, y ajustes uniformes: 4K 50p, 1/100, f/4, ISO 400. Esa coherencia técnica simplifica el etalonaje y mantiene consistencia entre planos. Con zebra y waveform activos aseguramos pieles consistentes y evitamos empastar el fondo negro.
Tuvimos un susto con el flicker en una unidad: paramos, comparamos parámetros uno a uno con las A1 y localizamos el ajuste que lo provocaba. Preferimos invertir cinco minutos ahí que descubrirlo en edición, porque no todo iba rodar sin sobresaltos. Paré, recalibré y encontré el ajuste que estaba provocando la diferencia. Son esos momentos en los que la experiencia en iluminación indoor te salva una jornada.
Ya en producción en el set con una premisa: mantener el aprendizaje claro y el ritmo vivo. Organizamos la jornada en dos fases —bloques hablados primero y recursos de juego después— y montamos una multicámara simple y muy estable:
- Plano medio (dos jugadoras, medio cuerpo): Sony a6700 con 24–70 mm f/4 en trípode.
- Plano detalle (gesto, pelota, manos): Sony A1 con 70–200 mm f/4 en trípode.
- Plano oblicuo de recurso (ángulo con vida para cortes): Sony A1 con 85 mm f/4, alternando trípode y a pulso según la acción.
A las 16:00 llegaron las protagonistas: María Xiao y María Berzosa para el formativo convencional; y Cris Rubio y María Migueles para el vídeo inclusivo. Les di tiempo para leer el guion y, ya en set, fuimos construyendo frase a frase para que sonase natural. En las partes habladas prioricé trípode; en recursos de juego alterné trípode y cámara a pulso para dar vida y ritmo. El fondo negro, la pelota visible y el gesto bien recortado hacían el resto.
No hicimos lectura conjunta del guion; cada jugadora recibió su texto y lo preparó a su manera. En rodaje, fuimos guiando frase por frase para que todo sonara natural (si una línea no fluía, la reformulábamos sobre la marcha sin perder el sentido didáctico). Porque este fue un aprendizaje que me llevé, si algo no suena bien, no te debes ceñir al guión y debes ser flexible con lo que te recomiendan las protagonistas, porque en deporte, ellas saben más que tú. Entre tomas revisábamos rápidamente foco y color en monitor y seguíamos.
En los recursos de juego cambiamos de chip: trípode cuando la acción pedía estabilidad y cámara a pulso para planos con energía. Variamos focales (70–200 para gesto y pelota; 24–70 para contexto y desplazamientos; 85 para un look más cinematográfico) y fuimos intencionados con los movimientos: seguimientos suaves cuando aportaban lectura del gesto y cortes en cámara para marcar los beats del montaje. En el formativo inclusivo cuidamos ángulos que respetaran la técnica en silla y de pie para que se entendiera sin depender de rótulos.

La tarde voló. Entre precisiones técnicas y repeticiones lógicas, cerramos la última toma al límite del horario del centro. Me fui con la sensación de tener exactamente lo que buscábamos: dos vídeos formativos de tenis de mesa que se entienden a la primera y una pieza social con gancho inmediato para Instagram y TikTok.
Ya en el estudio, activé mi flujo habitual: doble tarjeta para seguridad, ingest ordenado por “hablado” y “recursos de juego”, gracias a un guión ordenado por bloques, que permitió la rápida separación de los archivos
Editamos a calidad nativa (no usamos proxies; nuestras estaciones aguantan el metraje de las A1/a6700 sin problema). Montamos multicámara sincronizando por claqueta y forma de onda, y hacemos un “primer corte esqueleto” que deja solo lo que explica. Después añadimos respiraciones, miradas y micro-pausas pensando en el público objetivo (niños y docentes): frases cortas, ejemplos claros y silencios que ayudan a entender.
Los rótulos de ejercicios y los gráficos son mínimos y funcionales: refuerzan ideas sin robar atención. El color lo igualamos en Premiere con Lumetri (primarias para exposición/balance/contraste entre cámaras y un toque suave en pieles). El color con Lumetri nos llevó unas diez horas; la edición de los formativos, unas cuarenta en dos semanas, con rótulos de ejercicios y pequeños gráficos que sostienen la atención sin distraer. Con fondo negro preferimos levantar un punto las sombras del sujeto y mantener el negro limpio, no empastado. Scopes siempre a la vista para no pasarnos de saturación en equipaciones.
El audio llegó muy bien gracias a los lavaliers. Aun así, hacemos una limpieza rápida (respiraciones bruscas, pequeños clicks), nivelamos voces, dejamos pico en torno a –1 dB. Si entra música, va por debajo: aquí la voz manda.
Para la pieza social reencuadramos a 9:16 pensando en safe areas. Buscamos hook fuerte en los 3 primeros segundos (gesto, frase clara o microdemostración) y cerramos con CTA hacia los formativos. No es “cortar por cortar”: reordenamos si hace falta para que el ritmo vertical funcione en scroll.
Antes de exportar, pasamos un QC rápido: ortografía en rótulos, consistencia de color entre planos, pops de audio, negros de entrada/salida y prueba en móvil para validar brillo/legibilidad. Exportamos máster 4K y versiones optimizadas para IG, TikTok y YouTube, y cerramos con copias en dos discos y en nube.
Si tengo que quedarme con algo, es con la suma de detalles: la luz controlada que no distrae, el sonido limpio, el cuidado con el flicker y una narrativa que respira gracias al trabajo conjunto con Paula. Y, por encima de lo técnico, la idea que nos movía: que una niña en un colegio vea a estas referentes y piense “yo también puedo”. Eso es, en esencia, producción audiovisual deportiva con propósito.



